Entrevista a Devorah Korek

Devorah face36Por Yolanda Vilà.
Aunque ahora parezca increíble, hace tan sólo 12 años, la danza oriental era practicada por una minoría y, en una ciudad como Barcelona, había como mucho tres sitios y algún otro centro cívico a los que se podía acudir para tomar clases.
Como sabemos, esta situación es hoy completamente distinta. La oferta es amplia y diversa (en cuanto a tipos de centro, precios y calidades). Ante esta interesante evolución, entrevistamos a una de las personas que están ahí desde el “principio” y que ha vivido en primera persona este fenómeno del boom oriental: Devorah Korek.
Nos recibe cordialmente en la escuela Sarabi, el centro que dirige en Barcelona…
¿Cómo empezaste a dar clases en Barcelona?
Al principio, cuando llegué aquí, me ofrecía para dar clases en escuelas de danza o en gimnasios y se pensaban que estaba bromeando. ¡Se burlaban de mí! Fue en el Taller de Musics, una escuela prestigiosa en Cataluña, donde por primera vez, se me tomó en serio. Sigo colaborando con ellos en algún proyecto u otro. Más tarde, ya tuve mi propio lugar y estuve dando clases sola hasta hace, aproximadamente, 6 años.
Devorah con serpiente23¿Qué pasó hace 6 años?
Creo que es más o menos cuando empezó a aumentar en serio el interés por parte del público, hasta hoy en que día hay una verdadera…¡explosión! de gente que quiere aprender. Cuando ya no podía manejar la demanda e incluso empecé a estresarme, busqué a alguna alumna avanzada que tenía talento y nociones de pedagogía y didáctica, y le propuse trabajar conmigo. Así empezó, poco a poco, la idea de ofrecer una formación de profesora. En principio no era muy formal, pero hemos ido trabajándolo mucho sobre los años y ahora hay una docena de maestras en Cataluña que ofrecen el método que utilizamos en la escuela Sarabi, y algunas pocas en otras partes de España. Estamos muy ilusionadas de continuar y formalizarlo aún más. Estamos en ello…
Actualmente, somos 4 profesoras principales en la escuela Sarabi y hay 3 más que han empezado a dar alguna clase después de haber terminando el primer año de la formación. ¡Seguimos aprendiendo juntas!
Bueno, está claro que las cosas han cambiado sólo viendo cómo ha crecido tu escuela y tu equipo…
Pero me interesa destacar que cuando empezaste a dar clases, ya contabas con una larga trayectoria como bailarina profesional, ¿verdad?
Empecé muy joven con ballet, luego claqué y después jazz, contemporáneo, etc. Cuando descubrí la danza oriental había empezado a hacer alguna cosa a nivel profesional, pero todavía no tenía la idea de que iba a dedicar mi vida a la danza. Pues, llevo 26 años en el tema de la danza oriental. Y es importante decir que cuando di mi primera clase como profesora, ya llevaba 6 años actuando como bailarina profesional.
Y fue solamente una clase particular para una amiga mía que insistió en que le diera la clase, por la amistad más que nada. Sinceramente, no me sentía “preparada” para ser

profesora. Yo era bailarina del escenario y no me había formado con la idea de difundir yo misma la danza. Además, respetaba mucho a mi maestra, la consideraba una gran profesional. Pero al final cedí y como tengo una Licenciatura en Comunicación no verbal, podía respaldarme sobre lo que había aprendido en el ámbito universitario.
Empecé a fijarme y a investigar en el tema de la enseñanza. Bueno, para la tercera clase me acompañó una amiga, y pronto me encontré con mi primer grupillo de 6 alumnas… fui ganando confianza lentamente al ver cómo respondían a mis instrucciones, cómo se divertían y se reían. Es un propósito que no he dejado de lado nunca: sobre todo, quiero divertirme con esta danza y compartir esto con las alumnas.
Devorah face2No obstante, creo que es muy importante diferenciar estos dos ámbitos. Querer ser profesora lleva implícitamente una responsabilidad a representar la danza con una didáctica y pedagogía que no serían imprescindibles para poder deleitar a un público desde el escenario.
Sin embargo, a la vez, tener algo de experiencia en el escenario te ayudará a entender mejor esta danza y así trasmitirlo con más autenticidad… los dos son importantes, por distintas razones.
Entonces, ¿te sigues formando e investigando sobre esta danza?
Sí, por supuesto. Sigo aprendiendo y, es más, diría que nunca se termina el aprendizaje de esta danza, especialmente porque estamos representando una cultura que no es nuestra. Quiero que los árabes puedan sentirse cómodos e incluso orgullosos de lo que ven. Cuando alguna persona nativa me felicita la actuación, sé que he conseguido un objetivo importante.
 
¿Cómo te formas?
Hay muchas formas de aprender. Aparte de formarme recibiendo clases de diversos maestros, investigo de muchas otras formas. Me fijo en muchos detalles y, por ejemplo, puedes aprender una técnica de otra danza, incluso de otras disciplinas, no propiamente de danza oriental y luego aplicarlo en tu metodología. Es lo que he hecho con mis investigaciones con métodos de conciencia corporal. Si hay algún sistema que no he probado todavía, por lo menos una vez… pues, ¡me apunto!
granSarabi-actuacion-foto-2En tu web hablas de tu propio método de enseñanza. ¿Cuál es la esencia de este método?
Uno de los principios básicos de mi método es entender como casi todos los movimientos de la danza oriental parten desde las articulaciones, en expansión hacia fuera desde tu centro, dibujando las formas básicas de la naturaleza: el círculo, la espiral y el infinito. Y la línea recta, creación del ser humano.
Dicho así, parece muy sencillo…
De hecho, a lo largo de los años he ido experimentando lo que mejor funciona para explicar la base de la danza oriental, por lo menos como lo veo yo, hasta llegar a un sistema que hace que esta danza sea muy asequible a nivel inicial. Pero engaña, también! Porque como nuestras alumnas empiezan a bailar, disfrutar y a sentirse bien con esta danza después de unos pocos meses en la escuela, pueden llegar a pensar que no hay para tanto. Pero cuando empiezan a profundizar, a los 2 o 3 años de estudios, se dan cuenta de lo complicado que es en realidad…lo bueno es que, en este momento, cuando enfrentan las técnicas más difíciles, no pueden dejarla por

frustración, porque ¡ya están ¨enganchadas” a la danza oriental! ¡Es genial!
Supongo que este método lo has desarrollado en años de investigación y trabajo…
Sí. Hay muchos años de contemplación detrás de todos los conceptos básicos. He observado cómo la gente se mueve, cómo hace coincidir los pasos básicos de la danza con los elementos más básicos de la naturaleza. Es decir, con este método me he dado cuenta de que esta danza es tan natural como los 4 elementos. Pero no he inventado nada, siempre lo digo. Solamente he

observado, fusionado, ordenado y difundido lo que aprendo de la naturaleza.
Y así, se ve la unión, a través de la danza, entre cuerpo, mente y espíritu. Por eso, hablo de la unidad entre el movimiento del torso y las pautas de pies sobre el suelo y no una lista de pasos de danza oriental.
Es ese TODO, en esencia, que convierte a la bailarina en la expresión visual de la música, como si fuera un instrumento más de la orquesta. Es lo que le lleva a experimentar lo divino, y lo que la transforma de un simple ser humano a la expresión pura de la belleza.
Eso es precioso… y ése es nuestro fuerte.
Y hablando de otras actividades que realizáis en tu escuela…Recientemente, habéis tenido con vosotras al gran maestro Mahmoud Reda.
¿Qué tal la experiencia?
¡Ha sido un gran éxito y para mí un gran honor de trabajar con el coreógrafo más conocido de Egipto! Mahmoud nos ofreció un taller intensivo en el que nos enseñó varios estilos folkloricos, y también su estilo de Raks Sharqui.
Él se sintió muy bien acogido y a casi todas las assitentes les encantó la experiencia.
Entonces seguro que repetís la experiencia de realizar talleres de este tipo…
Precisamente a finales del mes de febrero vendrá Farida Fahmy. Ella fue durante 25 años la primera bailarina de la Compañía de Mahmoud Reda.
Farida tiene un estilo sumamente elegante, es una fantástica oportunidad de estudiar con una de las más famosas bailarinas de Egipto. Aunque se retiró del escenario después de la muerte de su marido Ali, el hermano de Mahmoud Reda, todavía hoy sigue siendo muy, muy admirada.
Cada año durante Ramadan se emiten sus películas en la primera cadena del Cairo (están consideradas un clásico del cine egipcio)
Para terminar, sólo felicitarte por el trabajo que desarrolláis junto a tu equipo de profesoras en tu escuela.
Muchas gracias. Nunca he sentido que fuera realmente trabajo, sino un privilegio el tener la oportunidad de ganarme la vida haciendo algo que me encanta. Es más, es ofrecer al universo alguna labor válida en intercambio.
La verdad, creo que la danza oriental puede ofrecer mucho a las personas que la encuentran, y me siento muy contenta de ver cómo esta danza está llegando a la gente, cómo se está reconociendo y admirando.

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