Entrevista a Marius Griffin – Bailarina y profesora de Tribal Rashenkoti

Marius-GriffinLa gente ha mirado la danza tribal sin sentirla”

Por Marga Gómez.

Actualmente, cuando hablamos de “Tribal” ya no se piensa en un estilo, sino en un género que engloba muchas estéticas e interpretaciones. Sin embargo, la raíz del Estilo Tribal Americano que nació hace tan sólo un par de décadas en California tenía, además de un lenguaje y una estética propios, una ética y una filosofía: el sentimiento de hermandad entre mujeres que se apoyan, el espíritu de tribu donde ninguna destaca más que las demás…

Valores difíciles de comprobar -y de transmitir-, principalmente cuando se hace un “solo de tribal”, algo que resulta paradójico para bailarinas como Marius Griffin, una norteamericana que lleva más de 10 años en Irlanda y que este verano se ha vuelto a pasar por el Festival Solstice de Girona, para ofrecer unos talleres de “Tribal Rashenkoti”. Marius es divertida, cercana, una mujer que cultiva la esencia del Tribal, pero sin caer en fundamentalismos.

Pregunta.- ¿Qué significa Rashenkoti?

Respuesta.- El nombre significa “nosotros los que recordarmos”. Recordamos quiénes somos, recordamos que somos de la tierra y recordamos el cuidarnos los unos a los otros.

P.- ¿Esa frase se resumiría la filosofía del estilo Tribal?

Para mí se ha ido desarrollando, como me dedico a enseñar, encuentro que cada vez me interesa menos que las cosas sean técnicamente correctas y perfectas.

Veo más la danza como una herramienta, un camino para que las mujeres vuelvan a su cuerpo. Que se encuentren bien con ellas y con las demás, siendo bellas y sin competir. Una vez tomé un taller de danza oriental y el instructor dijo “a las mujeres no les gusta bailar juntas, cada una de ellas quiere ser la princesa”. Y pensé “¿Y por qué no podemos todas princesas?”. Ahora que tengo más de 40 años quiero ser la reina, y quiero que todas sean reinas.

Para mí el corazón de la danza tribal es que utilizas todas tus habilidades de comunicar, porque la danza es un lenguaje, para expresarte tú misma, tu corazón, pero también para estar en conexión unas con otras. No puedes ser bailarina de tribal y ser una sola.

P.- Sin embargo, hay solistas de Tribal…

R.- Lo que yo he visto es que tal como la gente ha mirado la danza tribal, sin sentirla, ha comprendido la mitad de la idea. Ven una imagen bella, una técnica increíble y piensan que eso es Tribal. A pesar de que respeto el trabajo de todo el mundo, para mí una persona sola no puede bailar Tribal. Y cuando alguien dice que es una bailarina solista de Tribal, lo respeto pero no estoy de acuerdo.

P.- ¿Se puede decir que tu estilo es el que está más cerca de Fat Chance Belly Dance?

R.- FatChance era lo único que había cuando yo empecé. Tuve mucha suerte de estar donde estaba en el momento adecuado.

Y es que, aunque yo sentía que quería bailar danza del vientre, no terminaba de conectar con ella… Siempre he sido gorda, menos gorda antes de tener hijos pero me veía a mí misma como una mujer gorda. Hice dietas horribles, 60 cigarrillos al día, 80 calorías…

No estaba en mi cuerpo, lo odiaba. Procedo de una familia de bailarinas, bailo desde los 3 años. Mi abuela es profesora de danza y mi madre también. Crecí en una escuela de danza que estaba al lado de mi casa. Pero ningún estilo me llenaba. A veces veía bailarinas de danza del vientre y me atraía, reconocía el poder, pero yo no era como ellas. Y pensaba “cuando pierda peso, seré bailarina de danza del vientre”.

Tuve mi primer hijo y de repente me dí cuenta de lo que había hecho con mi cuerpo, con tanta dieta… Y pensé “voy a ser una mujer gorda, pero una gorda feliz”.

P.- ¿Con quién aprendiste Tribal?

La primera profesora que encontré fue una de las componentes de Tribe Badir, y muchas de mis amigas eran del entorno de Fat Chance. Cuando conocí a mi profesora, yo llevaba 18 años practicando danza oriental pero cuando ella empezó a darnos clase, comenzó enseñando Tribal, así que tuvimos suerte. La primera representación de Fat Chance que vi, pensé “esto es lo que yo quiero”, porque cuando empezaron eran muy alegres, estaban muy felices. Reían mucho, jugaban al bailar, había una historia de mujeres bellas y fuertes que eran amigas y eso era lo que yo quería, así que tuve mucha suerte de estar donde estaba.

Tomé talleres con gente de Fat Chance, pero nunca estudié en San Francisco con Carolena. Estudiábamos sus vídeos. En un principio lo que podíamos hacer era copiar, como los niños que aprenden copiando; luego cuando tienes una comprensión del lenguaje puedes escribir poesía. Al principio era como un niño, ahora es una cosa diferente.

P.- He visto en tus talleres lo que yo suponía que debía ser la esencia del Tribal y que no había visto hasta ahora.

R.- Durante años en Irlanda he estado como muy aislada. No prestaba atención a Internet, no viajaba a California, era la única profesora en el área sur de Irlanda. No estoy segura, pero creo que probablemente soy la primera profesora de Tribal de Europa, porque empecé en el año 95.

Estaba aparte de todas esas guerras, y doy las gracias por ello, porque cuando empecé a ver lo que estaba pasando se me rompió el corazón, pensé que se había perdido el significado y esto es algo que nos ocurre siempre a los seres humanos, no sólo a las bailarinas. Esto me provocó una actitud reaccionaria durante una época, realmente no me gustaba la Fusión Tribal.

Ahora ya no me siento así porque soy más fuerte, pero no lo veo como algo conectado con lo que yo hago. Han pasado los años y tampoco hago estilo tribal puro, no hago lo que hace Fat Chance. Los pasos han cambiado un poquito en Irlanda, de la misma manera que el lenguaje cambia de un país a otro. En Inglaterra, Irlanda o Estados Unidos se habla inglés pero el lenguaje es diferente y esto es algo que además también tuve que aprender.

El lenguaje tiene que crecer para poder existir, tiene que ser hablado por diferentes personas, y a pesar de que yo tengo un profundo respeto por Carolena Nericcio y todo lo que Fat Chance hace, yo me sentiría demasiado contenida, necesito tener espacio para descubrir lo que yo quiero expresar. Y ahora que mis propias estudiantes miran diferentes estilos, quiero que ellas también tengan su espacio. Y como profesora protegeré la esencia de todo esto, pero no voy a limitarlas.

P.- ¿Entonces consideras interesante para una bailarina de estilo tribal trabajar por ejemplo la danza oriental clásica o las otras danzas que influyen al estilo tribal, como el flamenco o las danzas indias?

Por supuesto que sí, si quieren aprender un poco de todo tengo que dejar que lo hagan. Yo, de hecho lo hago, invito a profesoras, si conozco a una profesora y veo en su corazón algo que reconozco la invito a Cork para que enseñe a mis alumnas. Porque a mis chicas les va a encantar y yo siento que puedo confiarles a mi gente. De hecho, he invitado a una profesora de Fusión Tribal de Gerona, Georgia, porque tiene ese mismo corazón. Es buena en lo que hace y algunas de mis alumnas más jóvenes tienen curiosidad.

P.- ¿Cómo han aceptado la Danza Tribal las mujeres irlandesas?

R.- Muy bien. Cuando llegué a Irlanda por primera vez la gente me decía que las mujeres irlandesas no iban a bailar esta danza. Mentira. Irlanda ha sido un país muy católico, las mujeres no se sienten cómodas con su cuerpo. Así que cuando encuentran un espacio donde no tienen que ser como una Barbie y donde tampoco importa su edad, y alguien enfrente suyo le dice “yo veo la belleza en ti”, te apuesto lo que quieras a que bailan. De modo que la aceptación ha sido muy buena.

P.- ¿Cuáles son tus gustos musicales para bailar? He escuchado en la cena que últimamente estabas bailando con música de los White Stripes.

R.- (Se ríe) Creo que debes utilizar la música que te hace sentir algo… Aunque tengo mucho respeto por los lugares de donde procede esta danza, yo no soy una mujer de Oriente Medio, no todo lo siento como “mi música”, así que a medida que nos hemos hecho más fuertes y más valientes hemos empezado a utilizar diferentes tipos de música. En el último espectáculo que hicimos, utilizamos una pieza muy bonita de xilófono y también bailamos música de White Stripes porque podíamos sentirla, así que buscamos una forma de bailarla. Me gusta reír, me gusta jugar.

A veces utilizo la danza para expresar algo muy profundo, pero eso lo hago en un espacio más reducido. Cuando la gente viene a un espectáculo lo que quiere es ser feliz, no les importa lo bien que lo hagas, no conocen la política de la música, simplemente quieren ser felices, así que compartimos nuestra felicidad con ellos.

P.- ¿Te gustaría añadir algo más?

Haz lo que tu corazón sienta y la prosperidad vendrá. Y este año siento que yo estoy viviendo esto. Me piden que vaya a enseñar a España, Alemania… Y veo la misma mirada en las mujeres en todas partes. Tenemos hambre para que alguien vea nuestra propia esencia, no necesitamos tener tetas grandes ni 20 años. Ves una mujer, ella sabe que la estás viendo, todo el mundo se abre. Y es la misma hambre que tuve la primera vez que vi a Fat Chance. Me siento muy afortunada por tener este trabajo.

Algunos momentos de Marius Griffin en el Festival Solstice: a la izquierda en una de las actuaciones del Festival, con sus chicas de Irlanda. Abajo, un momento de su taller de Tribal Rashenkoti
y en un descanso charlando con unas asistentes al Festival junto a su hija.

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