Raqia Hassan Intensive teachers course por Claudia Cenci

Por primera vez tuve la oportunidad de participar de uno de los festivales que organiza Raqia Hassan en Cairo y la verdad es que estoy muy contenta. Es una experiencia muy enriquecedora pues uno aprende muchísimo, hace muchos amigos y esta en contacto directo con la cultura egipcia.

El festival comenzó con una recepción de apertura donde tuvimos la oportunidad de conocer a los profesores del curso y también a las demás bailarinas participantes. Eran chicas de más de doce países distintos como Brasil, Rusia, China, España, Colombia, Inglaterra, Bélgica, Polonia, Ucrania, Indonesia, Estados Unidos, Francia y muchos más. Las clases tenían un numero ideal de alumnas, pues nos dividieron en dos grupos de 30 chicas, así podíamos aclarar dudas con los maestros y verlos muy bien durante las clases.

Había un clima de amistad muy bueno entre nosotras y, en general, mucha colaboración y compañerismo. Cuando se juntaban los dos grupos para las clases con los maestros más famosos, se complicaba un poquito el tema de los lugares y visibilidad, pero en general gran parte de las chicas abandonaba las clases antes de su final, lo que nos permitía a las que quedábamos tener mas espacio. Yo sentía mucho ese “abandono” de clase, primero porque me parecía una falta de respeto al maestro, pues yo creo que si uno entra a una clase la debe terminar o sí o sí. Y también pensaba que era una lastima perder tan preciosa información, pero la dura realidad es que no todas las personas valoran lo que se les ofrece.

Las clases empezaban a las 9h de la mañana, con 30 minutos de ballet, para colocación y postura, los profesores Mostafa Mohsen y Alaa El Agamy se turnaban cada día. Después del ballet la programación era: Master Class de 9.45h a 12.15h, Folkloric Dance de 12.30h a 14.30h y Master Class de 15h a 17.30h. Como se puede ver no había mucho tiempo entre una clase y otra, eran casi siete horas y media seguidas de baile, con muy poquito tiempo para comer y descansar. A mí me gusta mucho ese ritmo, pues creo que hay que aprovechar cada minuto y trabajar fuerte, ya que estamos allí…Los maestros eran buenísimos, con diferentes estilos, nos pasaban técnica o coreografías, muy generosos en su enseñanza y muy dispuestos a hacernos bailar.


Los seminarios (Lectures) empezaban a las 19.30h e iban hasta las 21h. Hubo dos que me han gustado mucho: el de Dr. Mo Gedawi que habló sobre la historia de la danza del vientre, con presentación en diapositivas y explicaciones muy claritas sobre los temas y la de Momo Kadous que habló sobre la importancia de las transiciones en la danza y de cómo imprimir personalidad a nuestro baile. ¡Los días eran llenos de inspiración pues cada maestro aportaba una visión distinta y un sentimiento especial hacia la danza, además en los intervalos lo pasábamos hablando sobre danza, técnica y expresividad, o sea, todo lo que nos gusta a nosotras!

Lo que es maravilloso es que en tan pocos días tuvimos la suerte de hacer clases con veintiún de los mejores maestros de Egipto, estrellas internacionales con muchísimo arte, con toda la comodidad te tenerlos reunidos en un hotel precioso.
Además de toda la información que nos aportaba el festival, algunas actividades paralelas que hicimos, algunas amigas y yo, nos sumaba día tras día experiencias más bonitas. Una de ellas fue asistir al espectáculo de la compañía de Mahmoud Reda en el famoso Ballon Theatre, nos invitó Magda y Atef, sus coreógrafos y también profesores del festival de Raqia. El espectáculo es precioso, los bailarines, chicos y chicas, son perfectos. Es un paseo por Egipto a través de su folclor, que bonitos son los bailes Hagalla, Saidi, Iskandarani, Nubio. El vestuario es muy bello y rico, las coreografías muy elaboradas y elegantes, bueno, todo el talento del Sr. Reda se ve reflejado allí.

Raqia, maravillosa, además de hacer posible ese verdadero “baño de danza oriental” no medía esfuerzos en agradarnos. Nos ofreció una cena con un espectáculo egipcio muy interesante con mucho ritmo y danza. Hemos bailado todas, chicas de todas las partes del mundo, reunidas por la danza oriental. ¡Esa danza es muy mágica!
Además de las clases y lecturas, la dirección del Festival nos proponía una competición de danza entre las bailarinas participantes. A principio no nos gustaba mucho la idea de una “competición”, pues casi siempre genera una energía de disputa y nos habíamos hecho tan amigas que no nos gustaría entrar en esa sintonía. Pero después vimos que era una linda oportunidad de bailar en Cairo y que nos valorarían maestros de muchísimo peso. Algunas de mis amigas traían coreografías muy bien trabajadas, trajes estupendos, mucha energía y conexión con el público.
Yo opté por una canción egipcia que me gusta mucho “Taht el Shibak”, todas las noches la bailaba en mi cuarto para que me saliesen ideas buenas para una improvisación, pues lo de bailar con coreografía no es lo mío. Yo aprendí a bailar casi sola, mirando muchas películas árabes, donde salían bailarinas como Suhair Zaki, Fifi Abdo, Nagwa Fuad, entre otras estrellas. En Brasil he trabajado con músicos de Siria y Líbano y con la música en directo aprendes a improvisar con mucha seguridad y a dominar la música aunque no la conozcas muy bien.

Antes de entrar a bailar tuve la misma sensación que al comienzo de mi carrera, me temblaban las piernas y mi corazón se me había disparado (hacia shimie con el cuerpo entero), con el tiempo y la experiencia uno aprende a dominar los nervios y apenas pisé el escenario y empecé a interpretar la música pasé a otro estado. ¡Relajé y bailé con todo mi amor, pues me di cuenta en ese viaje de que esa danza me acompaña hace muchos años y que ella es una parte muy importante de mi vida! Me han dado el primer premio. Yo estaba inmensamente feliz, no por haber ganado y si por el motivo que ellos han argumentado para que yo haya sido la ganadora.
Al llamarme para entregar el premio Dr. Mo Gedawi dijo que mi baile representaba lo que para ellos se considera la danza del vientre típicamente egipcia. Para mí, que no soy árabe, eso tuvo mucha importancia, pues siempre intenté estudiar los detalles de cada bailarina árabe y acercarme a ellas lo máximo posible. Y cuando aprendí había muy poquita información disponible, todo era muy difícil. Escuché lindos elogios de mis compañeras y para mí fue un regalo divino.

En la última noche del Festival nos han brindado un paseo en barco con cena y el espectáculo de Randa Kamel. ¡Ella es una mujer guapísima, de una belleza salvaje increíble, bailó lindamente para nosotras, una preciosidad!

Yo estaba feliz y triste porque el festival que había sido tan bueno se había acabado. Ya nos habíamos acostumbrado a la rutina de desayunar juntas, hacer nuestras clases, comprar millones de cosas (¡es casi una enfermedad eso de los trajes!). ¿Y ahora, que sería de nosotras? Bueno, hora de volver a casita y intentar retener todo lo que nos han enseñado, no solo la técnica o los pasos y sí el arte maravilloso de la danza oriental. Yo recomiendo a todas este festival de invierno, vale mucho, pero mucho, la pena. ¡Seguramente nos encontraremos allí, INSHALLA (si Dios quiere)!
Claudia Cenci, bailarina y profesora de Danza Oriental
www.claudiacenci.com

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