Yumma Mudra (Myriam Szabo) habla sobre la Danza Oriental

La energía femenina verdaderamente necesita ser redescubierta. Este es un asunto en el que cada una de nosotras debemos trabajar y entender profunda y honestamente.

La energía femenina verdaderamente necesita ser redescubierta. Este es un asunto en el que cada una de nosotras debemos trabajar y entender profunda y honestamente.

Y mi propia misión ha sido, desde hace muchos años, enseñar estos temas a mis alumnas, pues las danzas femeninas son un campo interesante donde puede desarrollarse nuevos caminos.

He creado Oriental Duende exactamente por ese motivo. La Danza Duende es incluso más profunda, es una escuela en la que trabajamos sobre QUIÉNES somos, porque nuestra danza es la manifestación en el espacio de todo lo invisible.

La danza es contagiosa y poderosa. No tiene que ver sólo con nosotros mismos.

Actualmente, muchas bailarinas de danza oriental, inconscientemente están actuando bajo el modelo patriarcal: aún no se han dado cuenta, y están un poco obsesionadas con su propio ombligo, o demasiado preocupadas con el dinero, la fama y una especie de auto-afirmación insatisfecha, infantil.

Creo que los profesores realmente pueden realizar un cambio si descubren lo mucho que la agresión y los celos están presentes en la forma en que enseñamos o aprendemos (por ejemplo, cómo utilizar el espejo en tu vida, en tu mente… ¿Es un espejo mágico? ¿Es peligroso?)

Las cosas podrían llegar a ser muy diferentes si los profesores entendieran lo mucho que influyen en la mente de sus alumnos, y lo mucho que ésto puede influir en el entorno artístico… Y fuera de él.

He   visto resultados increíbles entre mis propias alumnas,que no sólo se convierten en bellas bailarinas, sino también especialmente valientes, elegantes y amables, gracias al trabajo interno y de percepción consciente que aplicamos en nuestra danza, y al ambiente que creamos en las sesiones. Se ayudan unas a otras, hay un sentido de humanidad solidaria y universal dentro de nuestra forma de aprender. Libertad, rigor, virtud.

Darse cuenta de lo importante que es esto para la humanidad conlleva tiempo y paciencia. Las mujeres pueden hacer mucho por la humanidad y más si están unidas. Utilizando la danza como medio para ayudar.

Me refiero a hacerlo realmente en serio, no sólo con palabras agradables, las cosas cambiarán a mejor para todos nosotros. Hay mucho que estudiar, mucho en lo que trabajar y muchas cosas que transformar. En nuestra danza, nuestra psicología, nuestros valores, y en la manera en que hacemos “negocio”.

Pero quizás estos problemas y conflictos nos pueden ayudar a despertar y mostrarnos el verdadero valor sagrado de nuestra actividad como bailarinas, mujeres y artistas. El mundo lo necesita, y hay que hacerlo con mucha fe y dedicación, creo. Ésta es la verdadera danza mágica

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