Hay música en cada década

Camagüey.- El envejecimiento en Cuba parece alarma y no miradas a soluciones creativas. Con sus esfuerzos, adultos mayores defienden una mejor calidad de vida con el aliento de la llamadaDécada Prodigiosa.

Si a un camagüeyano le preguntan acerca de la Década Prodigiosa, aunque no tenga cincuenta o sesenta años de edad, enseguida pensará en Los Beatles cuando eran prohibidos, hablará del pelo largo en los varones como denotación de rebeldía, referirá las fiestas de quince, para la que pudo y quiso celebrarlos con vals, y remarcará la buena vida nocturna de los jóvenes de entonces. Pero tal “década” no existe como movimiento cultural, es puro invento del cubano.

El pop rock propició los bailes, las modas y los modos de una época trascendente. En su momento, aquella música importada no fue la más difundida en el país, pero sí la que se bailaba. Eso contribuyó a su popularidad, porque era algo deseado y esperado. Su reaparición en los últimos lustros ha generado la tesis de la “nostalgia” por los años mozos, aunque los renacimientos son frecuentes y cíclicos en el arte sonoro.

MÚSICA EN VENA

Los especialistas no dan crédito al término “música de la Década”, por tratarse de 36 años, desde el tema Rock around the clock (1954) de los estadounidenses Bill Haley y sus Cometas, hasta los ‘80. Ese período de oro del pop rock tuvo su gestación en el ensamble secular de las tendencias de baile, religión y trabajo de ritmos africanos, nórdicos e indios.

La coyuntura entrelazó la música como espacio de participación con los movimientos políticos contra la guerra de Corea y otros conflictos. Las canciones devinieron himnos como San Francisco (1967), de Scott McKenzie, enarbolado por los hippies, ya que los jóvenes buscaban signos que los identificara como grupo.

De Estados Unidos, esta música pasó a Inglaterra y los países vecinos. De ahí bajó a Europa, luego a África y retornó enriquecida a su cuna, donde se nutrió del nervio latinoamericano y caribeño hasta lograr géneros más bailables.

Cuba la recibió de diferentes maneras. Las ciudades con puerto tuvieron a mano los discos de acetato que traían los marineros; y las mediterráneas debieron conformarse con los divulgados por la radio y las personas con equipos técnicos que organizaban los famosos quince. Por eso cada cual copió lo que escuchó, aunque en asuntos de creación tuvimos casos genuinos como Los Zafiros.

ONDA RETRO

El reverdecer del pop rock se ha identificado como el fenómeno de la onda retro. En Cuba se han organizado grupos por iniciativa propia con acciones de buen gusto e intercambio fraterno. El tercer Encuentro Nacional de Asociaciones y Clubes de la Década Prodigiosa Camagüey 2013 (Endeproca), celebrado recientemente en esta ciudad, demostró el impacto tremendo de esos proyectos comunitarios en la mejor calidad de vida de un segmento de gran peso en la población adulta, no solo por su edad.

En Mayarí realizan el festival “Arañando la nostalgia”, principal evento cultural del año en esa localidad holguinera. Cada febrero, del 12 al 14, el pueblo solo canta, baila y disfruta al compás de la “Década”. El Club Paquito González Zaldívar desarrolla un trabajo de extensión en los municipios.

Los tuneros conquistaron el espacio de mayor teleaudiencia. Juan Manuel Mestre propuso y dirige hace cuatro años “Casi como ayer”. Se trasmite en vivo cada sábado en el horario de la novela y en hora y media estimula la competencia entre agrupaciones frente al público.

En Caibarién “tomaron” la radio y nadan en “aguas” de Internet, y desde la casa de un guajiro de Guayacanes se ha movido Ciego de Ávila.

PRODIGIOS CAMAGÜEYANOS

Los floridanos son pioneros al concebir el fanzine o boletín casero Música eres tú. El profesor de inglés Jaime Nodal Hoyos lo pensó para socializar la información entre la peña “Amigos del recuerdo”, de La Arrocera, y los clubes John Lennon y Nino Bravo, de la capital municipal. En Endeproca propusieron la publicación como “órgano” nacional de la Década.

La provincia tiene varios grupos que funcionan sin respaldo institucional, como laAsociación de Amigos de la Década, creada en abril del 2008.

La Asociación tiene un ejecutivo que cuida su memoria, la cotización de los 120 miembros, la relación con grupos afines y las acciones del año. La más relevante del 2013 es Endeproca.

Este encuentro nacional evidenció la importancia de mayor cohesión territorial, pues no existía ningún ejecutivo provincial ni nacional, y se formó esta vez.

“Nos comunicamos con casi todo el país y tenemos amigos en Chile, Argentina, Colombia, Panamá y España que quieren participar”, contó Diego Hernández Cebrián, presidente del Comité Organizador.

Diego tiene una peña en la sede de la Oficina del Historiador, y es un habitual del programa Zafra musical, en “La sección del recuerdo”.

Hay consenso en la búsqueda de nuevos espacios, para honrar una música que pasó la prueba del tiempo y mantiene su popularidad, con respaldo del rigor. Se refuta la tesis de la supuesta nostalgia: más que una mirada a atrás, se apunta a un presente equilibrado, con música valiosa para cada década.

EL AHORA DE UN HOMBRE RETRO

Héctor Matos Caballero se ha dedicado en los últimos años a la comercialización de productos artísticos de la onda retro. Este abogado tiene a su favor el milagro de despertar el gusto por la música pop rock en Santiago de Cuba, donde ha vivido otra década con experiencias que piensa ampliar en su natal Camagüey.

Él representó al emblemático grupo Los Kinin, y a Los Blues, que hizo época en el cabaré Caribe. Ahora trabaja con David Blanco, Isis Flores, Sexto Sentido, Los Kent, en conciertos fuera de La Habana, y a Los Moddys de Cienfuegos.

“Espero que Camagüey pueda apreciarlos. Se puede hacer más. En Santiago trabajé con el relevo y hay jóvenes seguidores”.

Allá insufló en las escuelas el interés por las buenas prácticas de un movimiento del siglo XX, con propuestas que propiciaron espacios propios.

“El proyecto tuvo su clímax en el teatro Heredia. El espectáculo se repitió cinco veces, por la petición popular. Se logró un cabaré con el primer show cubano de pop rock, con 60 artistas profesionales y aficionados. La compañía se insertó en la vida de Santiago que está al abrir su Casa de la Década”.

Héctor escribe un libro sobre el pop rock, por la resonancia ética y estética de una época que también tuvo sus manchas.

“Prefiero que me hablen de las cosas buenas de los hippies y las panteras negras, el movimiento pacifista, y por la liberación de Ángela Davis. Las negativas no marcan, hacen una raya”.

Sus resultados lo avalan como una suerte de asesor en el rescate de un segmento de la vida nocturna camagüeyana.

“Se dio luz verde para organizar mi compañía de espectáculos con camagüeyanos y presentar un proyecto sobre el pop que ayude a unir las peñas y grupos. Trato de ser consecuente con una petición de pueblo. Debe ser un proyecto cultural, recreativo, instructivo y al final gastronómico, que por el día permita dar clases de baile, de rock and roll, country, twist, disco de salón para coreografías masivas. Que aquí no haya estudio de la Egrem no justifica que no se abra la Casa de la Música.

“Hubo un momento en que se podía salir a bailar, pero nos fue comiendo la mediocridad, la apatía, el mal gusto, el facilismo. Dinero hay, solo que falta saberlo articular, porque si se paga 25 000 pesos por un grupo de poca monta, por cuatro que hacen bulla, por qué no pagar 20 000 por un show con 60 artistas”.

Él tiene su teoría “numérica” de la década verdadera, que incluye los años de la adolescencia y juventud con sus eventos sociales y culturales principales.

“Esos son los años de mi vida prodigiosa. Después que pasamos los 40 empezamos a aruñar la nostalgia porque los cubanos somos llorones, nostálgicos y sanguíneos. Entonces hablamos de la música de nuestra década prodigiosa, pero no todos tenemos la misma década”.

Héctor distingue las diferencias de gustos, debido a las maneras distintas de llegar e influir.

“Tengo 58 años. Bailé en fiestas de quince, hice descarguitas y escuché lo que ponían Nocturno, Miscelánea y los domingos al mediodía en Festival Musical con la voz linda de Brenda Graciela Vilató. Por lo demás, dependíamos de Angelito Aldana y los otros que montaban quince”.

También prefiere hablar de pop rock y no de década prodigiosa.

“Lo más acertado es hablar de pop rock, porque cada ciudad tiene su propia década. Cada club siente su pertenencia a una música que es la que acostumbra a llevar en el corazón”.

Héctor considera que tenemos una posibilidad única, de ahí sus empeños camagüeyanos.

“Vivimos el surgimiento de la Década Prodigiosa y ahora la onda retro en nosotros mismos, para no dejar morir nuestra música. Quince años atrás en Cuba no había grupos de amigos que se reunían, ni nada estructurado.

“No tengo miedo a lo que hago. Temo la apatía de los demás. No soy director artístico, ni músico, ni bailarín. Sencillamente se me han metido en las venas todas estas cosas. He aprendido de los mejores y no tengo miedo a equivocarme. Un equipo con un sueño, con un deseo es la base para hacer algo bueno”.

Article source: http://www.adelante.cu/index.php/cultura/artes-visuales/3941-hay-musica-en-cada-decada.html

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