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Arte y academia

Ana María Longi / El Sol de México

Ciudad de México.- “Mi vida ha sido una búsqueda imparable dentro de las artes plásticas, explaya para EL SOL DE MÉXICO, el escultor Francisco Romero Ruiz, al celebrar sus primeras cuatro décadas de creatividad artística dentro de las Artes Plásticas. Y subrayo la palabra “búsqueda”, Ana María, porque aunque un creador realice cientos de obras pictóricas y escultóricas, habrá una, o acaso dos, que hayan cubierto, o estén cubriendo actualmente, algunas de mis muy personales expectativas. No obstante, es en la escultura, en donde me ha interesado removerme interiormente. Explorar mi espíritu. Sobre todo, cuando la figura femenina me sugiere un desplazamiento de su belleza, de su ternura, de su historia, de su metafísica y desde luego, de esa su intervención tan infinita en todos los espacios inteligentes y sensibles de su vida.

“Porque la mujer es danza, cine, canto, pintura, escultura, arquitectura, poesía, literatura, maternidad, ideología. Todo. Y como inseparable pareja del hombre desde la inmemoria, pasando por el concepto bíblico y los tiempos modernos, es necesario que se le respete -del ya, y del ahora-; en toda la grandeza que merece su libertad, su inteligencia y su intelecto; explica para “Arte y Academia”, y con su eterna sonrisa; el dueño y señor de estas frases tan edificantes: El escultor Francisco Romero Ruiz, quien en su feudo de Artemio del Valle Arispe # 30, en la colonia del Valle, festejó sus primeros 40 años no solo como maestro de artes plásticas, sino como escultor, pintor, dibujante y grabador de amplia y prestigiosa trayectoria. Y junto a él, apoyándolo como siempre, estuvo presente en ocasión tan importante, el gran amigo del festejante, el pintor, escultor y músico mexicano, maestro Leonardo Nierman, acompañado de la pintora Eugenia Pérez del Toro.

“Yo amo y admiro a la mujer en lo general, – prosigue el artista con su charla siempre enamorada- la amo y la admiro tanto, que siempre la imagino como la gran heroína que es; como la gran guerrera y el enorme ser humano que se presenta ante nosotros en todo momento. “Y por esta razón, ahora que ya han transcurrido 40 años de celebración creativa, no puedo negar que inspirado por el bronce y por mi gran amor hacia ellas; las suelo idealizar no solo hermosas, triunfantes y elevadas, sino incluso, a salvo de peligros y acechanzas”.

w El artista de las cuatro décadas

¿De qué manera nos puedes sintetizar una vida de cuatro décadas artísticas?

“De manera emocionada, Ana María. Porque cumplir 40 años de labor artística no es fácil. En primer lugar, porque Dios me ha permitido que en este momento los esté celebrando, y porque igualmente me ha socorrido con su omnipotencia, para que yo me dedicara y continúe dedicándome a la vocación que tanto amo, y que son las artes plásticas, y en especial, la escultura, mediante la cual he liberado un gran cúmulo de inquietudes estéticas y emocionales. “Porque en verdad que no quiero hacer otra cosa más en mi vida, que esto que hago, y que como lo expresa muy bien el maestro Leonardo Nierman, la creación artística, no es ni será nunca un trabajo, sino un gran placer. Porque así es efectivamente, cuando dedicas toda tu vida y toda tu energía, a lo que realmente amas: a crear arte. Jamás trabajas. Solo disfrutas. ¿Habrá un placer mayor que esto?…” Aseveró muy risueño el muy simpático artista, cuya saludable y joven presencia, apenas si se ha transformado físicamente, en estos tan festejados 40 años.

w La figura humana

“Cuando trabajo con la figura humana, debo advertirte que ni siquiera volteo a ver o a conocer lo que hacen otros colegas con ella. Esto es, porque se trata de algo demasiado interno. Demasiado íntimo y mío. A la figura humana me gusta dotarla no solamente de una estructura propia sino de darle mi propia interpretación. No se trata de buscar enfoques excitantes o demasiado realistas, sino de explicar esos planos metafísicos y espirituales que van mucho más allá del esplendor meramente físico. Es decir, lo trascienden.

“En cuanto a la figura femenina. Mis invenciones son el resultado de una mística interior muy profunda. La acentuada curva en el vientre de una mujer embarazada, se presenta ante mí como un santuario. Imaginar que un ser humano está gestándose dentro de otro ser humano, resulta para mí un milagro tridimensional. Por eso para mí, un monumento a la madre, debe ser perpetuado a mi concepto, en una mujer embarazada que todavía emplea sus brazos para dar amor a su esposo y a sus hijos, en el exterior”.

¿Qué otras temáticas femeninas ha desarrollado? Preguntamos al artista quien vuelve a acompañar su respuesta con otra sonrisa:

“Las mujeres me emocionan también cuando practican deporte. Verlas, por ejemplo, alargarse para responder con su raqueta el envío de un oponente, resulta para mí un acto admirable y digno de eternizarse. Otros aspecto como bailar ballet en un escenario, jugar en un parque con sus hijos, recibir los primeros rayos del sol en primavera, liberarse de un maleficio amoroso o capturarla en actitud pensativa, es verdaderamente maravilloso”.

¿Por qué le agrada salvarnos desde el punto de vista escultórico?

“Porque debido a una enfermedad social, las mujeres han sido muy acosadas y maltratadas. Y yo las quiero ver siempre así: Libres, tranquilas, positivas, creativas, saludables, hermosas y a salvo de cualquier acechanza. Por esta razón, usando a veces la técnica de la cera perdida, las coloco saliendo airosas, sonrientes, valientes y triunfantes al final de un túnel oscuro. Y como suelo hacerlo frecuentemente también, levantando los brazos hacia el cielo en una actitud de elevación espiritual o metafísica”.

Ahora bien. ¿Cómo ha sido la preparación de un artista como Francisco Romero Ruiz, nacido el 29 de enero de 1946, en el Estado de Michoacán? Veamos.

w Preparación artística

“Pues mira Ana María: De manera muy resumida quiero explicarte que realicé mis estudios de dibujo, pintura, esmaltes, grabado y escultura de 1965 a 1969, dentro de la Antigua Academia de San Carlos, ENAP, de la UNAM. Y pasando a los incentivos, tuve la gran sorpresa de obtener tres premios. El primero en 1967, promovido por el INBA, el primer lugar de Escultura para Nuevos Valores; en 1968, obtuve una mención honorífica organizada por la Preparatoria número 9; y en 1969, logré una mención honorífica en Dibujo, organizada por el Club de Periodistas.

“Otro aspecto sobresaliente, fue mi intervención de 1970 a 1973, en el Equipo de Pintores y Escultores del Poliforum Cultural Siqueiros. Y en cuanto a las exposiciones, han sido si mal no recuerdo más de cien exposiciones individuales y unas 800 colectivas, tanto a nivel nacional como internacional. En cuanto a la bibliografía, Escultores Mexicanos del Siglo XX, de primera y segunda edición, fui editado artísticamente por la Universidad Nacional Autónoma de México. Y ya para finalizar y no alargarme demasiado, simplemente diré que participé como consejero durante tres periodos, en el Salón de la Plástica Mexicana del INBA, entre otras muchísimas actividades de carácter creativo y organizativo”. Y después de una entrevista tan agradable, solo me resta darles a todos mis queridos amigos…

Un beso… y hasta la próxima charla.

anamarialongi@gmail.com

Article source: http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3516052.htm

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