Habibi: “mi amor”

BRENDA SANCHINELLI IZEPPI

Solo para formarse una idea, alrededor de cinco mil palabras en castellano son de  origen árabe.

Estar en Habibi nos trasladó a un pedacito del Medio Oriente en el corazón de Guatemala. Esto me hizo pensar sobre la manera   como las diferentes culturas, en un momento determinado de la historia, se han entrelazado y han influido en la tradición de otros países. Recordemos que los árabes estuvieron en España durante 700 años y los vestigios de su influencia aún se ven reflejados en el castellano, afectando dramáticamente a la lengua española.

 La llegada de los primeros grupos árabes a la península ibérica, a través del estrecho de Gibraltar, incidió no solo en el idioma, sino en la arquitectura, música, danza y gastronomía. Su aporte en instrumentos y melodías dieron paso al cante, toque y baile —facetas del flamenco—, aunque existe controversia sobre su origen, de tipo tipo mosaico, este es considerado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y es evidente la similitud con la danza del vientre  y el canto árabe.

Para entender la cultura guatemalteca, aparte de nuestros propios nativos,  debemos sopesar la gran influencia multicultural en nuestro país.
La mayoría de las guerras inicia por motivos raciales y diferencias culturales. Circunstancias que no ocurrirían si tan solo nos detuviéramos a analizar las raíces de nuestro origen, para entender nuestra propia cultura y la de otros, comprendiendo que históricamente todos  estamos vinculados y conectados de alguna manera.

Al profundizar sobre los hechos históricos que forman nuestra cultura particular, nos percatamos de que se origina de otra más antigua, que a su vez deriva de otra civilización milenaria. Solo así podremos respondernos cuestionamientos que atañen a nuestra vida cotidiana, que abarca ciertas tradiciones, idioma, arquitectura, arte, música, etc.

Es  momento de que la humanidad se replantee su afán de seguir en  confrontaciones estériles  o entender que todos fraternalmente debemos unirnos, para replantearnos el origen de la humanidad, hacer una transformación profunda, para lograr un cambio  cualitativo y sustantivo, que alcance a las estructuras valorativas de nuestra sociedad.

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Article source: http://www.prensalibre.com/opinion/Habib-mi-amor_0_1197480468.html

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