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Egipto cancela por ‘inmoral’ un ‘reality’ sobre bailarinas de danza del vientre

Un grupo de bailarinas de danza del vientre llegadas de lugares tan dispares como Estados Unidos, Argentina, Rusia o China compiten con sus camaradas egipcias por convertirse en estrella mundial. Ese era el leitmotif de Al Raqisa (La bailarina, en árabe), un programa de televisión inspirado en la fórmula de Factor X que no ha sobrevivido al primer capítulo ante las furibundas críticas lanzadas por los pacatos ulemas.

El espacio -dirigido por Dina, una de las bailarinas más reputadas de Egipto- ha tenido un paso veloz por la parrilla del canal privado Al Qahera wal Nas (El Cairo y la gente, en árabe). Tras su estreno, Dar el Iftar -un organismo oficial responsable de publicar edictos religiosos- acusó al programa de “ser parte de una campaña para destruir la estructura moral de la religiosa sociedad egipcia” y servir a la agenda de los “extremistas”, que podrían utilizar su emisión como “justificación para promover la idea de que el pueblo está luchando contra la religión”.

“Pedimos la cancelación del programa y no vamos a parar hasta conseguir que se deje de hablar del baile en televisión. La danza del vientre está prohibida por el islam porque la mujer muestra su cuerpo y hace movimientos provocativos”, reconoce a EL MUNDO Soad Saleh, doctora de Al Azhar, la institución suní más prestigiosa del mundo. “El espacio era un insulto a los musulmanes. El canal que lo emitió recibe dinero de EEUU, que quiere impulsar una nueva revolución en Egipto”, agrega voceando las teorías conspirativas que tanto gustan en las calles árabes.

Con las instituciones religiosas enseñando los dientes, los promotores del espectáculo no han tenido más remedio que echar voluntariamente el cierre y enterrar la promesa de que un jurado compuesto por tres celebridades escogería entre las participantes a “la mejor bailarina de vientre del mundo”. En un comunicado, el canal explicó que el objetivo era proporcionar “alegría” a una audiencia castigada por más de tres años de agitación política y violencia y retratar “un arte que el planeta admira y al que se dedican escuelas y academias”.

La danza del vientre, sin embargo, se ha convertido en tabú en el país más poblado del mundo árabe. “Muchos egipcios creen que las bailarinas no son mejores que las prostitutas. Ya solo el hecho de que enseñen la piel es pecaminoso. Por eso consideran que el espacio no solo glorificaba sino que normalizaba la danza”, declara a este diario Diana Espósito -más conocida por su nombre artístico, Luna de El Cairo-, una bailarina estadounidense afincada en la cada vez más puritana ciudad de los mil minaretes.

“Si las niñas egipcias pueden ver en la pantalla a hermosas jóvenes de todo el mundo, incluyendo Egipto, compitiendo por el título de mejor bailarina del vientre, pensarán que es algo normal a lo que pueden aspirar. Ese es el mayor temor de los conservadores“, confiesa quien reivindica su profesión como “una parte de la cultura egipcia que data de la época faraónica”. Espósito, en cualquier caso, no lamenta demasiado la cancelación del espacio. Fue invitada a participar y rehusó tras leer el pliego de condiciones y conocer los entresijos de la producción.

“Cuando invitaron a las bailarinas extranjeras, no se les dijo que formarían parte de un programa de telerrealidad. Simplemente se les avisó de que era un concurso. Cuando llegaron a Egipto, se sorprendieron al encontrarse con un reality show“, relata la estadounidense, con el sueño de que algún día -lejos de suscitar polémicas y denuncias de inmoralidad- la danza “sea reconocida y reciba la atención que merece”. Y se reconcilie, así, con su época dorada de mediados del siglo XX cuando cientos de cuerpos hechizaban a los clientes de los hoteles más exclusivos o embriagaban, a un precio más ajustado, la mirada de los aficionados a los antros más mugrientos de El Cairo.

Article source: http://www.elmundo.es/television/2014/09/12/54131fbcca47410e498b4593.html

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