Femme dance: para conocerse y seducir

Neuquén
Para bailar, tonificar el cuerpo, mejorar la autoestima y sobre todo para “sacar la perra” que llevan dentro. Para eso, y mucho más, es el “femme dance”. No es baile del caño, tampoco striptease; es una nueva actividad destinada a la mujer actual que busca conocerse mejor y explotar su sensualidad para disfrutarlo sola o en pareja.
La original propuesta, que ya cuenta con decenas de seguidoras, surgió tiempo atrás luego de evaluar los gustos de las mujeres de la región, que se acercaban a Isabellina a comprar la “cajita feliz” (accesorios, lociones y juguetes sexuales) pero después, cuando regresaban a sus casas, no sabían qué hacer.
“Lo tengo en el cajón… Me compré un trajecito, pero no se cómo arrancar”, contó Mariela Tesler, dueña de Isabellina, sobre una de las frases que escuchaba de sus clientas.
Utilizando conceptos de la danza y del teatro, sumando mucha sensualidad y en un espacio íntimo y ambientado especialmente, la propuesta invita a las mujeres a comenzar a conocerse.
“Hay bastante baja autoestima. Muchas mujeres no se reconocen con su cuerpo. A muchas mujeres les cuesta soltarse desde el movimiento, del ‘vamos a jugar’, de hacer algo simple como ponerse un antifaz o vendarle los ojos a la pareja”, explicó Mariela, creadora del femme dance.
La mayoría de las que eligen esta actividad son mujeres tímidas a las que les gusta bailar pero tal vez no se animan a hacerlo en público. “Acá encuentran un espacio ideal para desenvolverse, levantar la autoestima y hacer amigas. La ambientación y el clima te motivan a que te salga la perra de adentro”, agregó.

Clases
Las clases duran dos horas y se dictan una vez por semana. Lo ideal es un cupo no mayor a 6 personas, para lograr la intimidad y el clima perfecto para que las mujeres se suelten.
Siempre con la idea de atender a la mujer común y atentos a la vida diaria, las creadoras buscaron elementos cotidianos, cosas que cualquiera tiene en la casa: la silla, la pared, los tacos, cosas comunes.
“Buscamos incorporar el elemento para brindar seguridad en las chicas, como el osito con el bebé que lo abraza para dormir.Esto es lo mismo, que el elemento te ayude a animarte y a despertar el lado femenino”, aclaró Mariela.
Se acercan separadas, juntadas, gordas, flacas, de todo. La mujer que busca femme dance suele ser aquella que se siente incómoda en el gimnasio por los espejos, por la cantidad de gente. A cambio, proponen un espacio íntimo en donde pueden explorarse a sí mismas, sin tener vergüenza porque las están mirando.
Las clases arrancan con cuestiones básicas: caminar, el juego de la pared o mirarse al espejo para sacar la timidez. Y después, de a poco, se van incorporando partes del cuerpo de una manera más segmentada. Se trabaja vientre, manos, piernas, mirada. Luego es el turno de los elementos: silla, boa, tacos, caño, etc.
Contó también que se hacen minicoreografías. “Por ejemplo, con una silla común, las chicas se sientan diferentes, con actitud, y siguiendo la música hacen un ejercicio. Es una mezcla de expresión corporal con sensualidad, pero apunta a mejorar la autoestima de la persona. No tiene la misión única de bailarle al otro. Es para sentirse bien, y si después da para hacerlo con la pareja, mejor”, explica.
Además, aclaró la empresaria, durante el ejercicio las mujeres tonifican el cuerpo de forma divertida. Es que en las clases también se incorporan algunas rutinas de abdominales y otras músculos para reforzar la parte aeróbica.

Las mujeres
Según Mariela, cuando llegan, la mayoría de las chicas dicen sentirse “torpes o muy masculinas” y que les encantaría sacar una cosa más dulce, más femenina.
“Vienen muchas chicas que trabajan en petróleo, que están rodeadas de varones y te cuentan que se sienten un amigo más. Con el femme dance se sienten más mujer y está buenísimo”, destacó.
El espectro de mujeres que participan actualmente de la propuesta es amplio. Desde jóvenes que buscan divertirse y hacer una actividad física distinta, hasta mayores que quieren bailarle a la pareja y pasarla bien. También están las recién separadas que vuelven al ruedo y quieren saber cómo hacerlo.
“Cuando las chicas son muy tímidas se les pide que hagan el ejercicio pero con los ojos vendados. Es increíble el cambio, se olvidan del resto y se animan a hacer de todo. Es otra persona”, aseguró Mariela.
Las clases las da una profesora de danza, son todas diferentes y se adaptan al grupo. Por eso no es necesario tener conocimientos previos en baile para sumarse a la original propuesta que invita a mejorar la autoestima, tonificar el cuerpo, corregir la postura corporal y a explotar la sensualidad.

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