De maratoniano a educador social

Hace cuatro años, con 38 años, Ziani dijo basta a la alta competición. Reconoce que le llegaron a agobiar las largas y duras sesiones de entrenamiento. «Un día, otro, y siempre lo mismo. Un atleta ha de ser muy disciplinado y con todo no tienes asegurado que te salgan las marcas. Soy una persona casera, familiar, y dejarles para ir a entrenar me costaba mucho y por eso decidí quitarme la presión del reloj». Pero el atletismo lo lleva dentro y los aficionados vuelven a encontrarse al atleta oriotarra en las carreras.

Ziani lleva siete años desempeñando la labor de educador social en un centro tutelado por la Diputación destinado a personas menores de edad. «Hago un poco de todo, desde organizar talleres de cocina, deporte, etc. Somos unos 30 en plantilla ayudando a enganchar de nuevo a la sociedad a chavales entre 13 y 17 años. Estoy a gusto y mis compañeros me suelen decir que cuando les hablo me prestan atención».

A Kamel se le sigue viendo rodar por las calles de su pueblo. «Salgo a correr de vez en cuando. Hacerlo sin tener que mirar al crono es otra cosa. Casi siempre salgo por Orio aunque de vez en cuando quedo con Ibon Esparza, Asier Cuevas y otros de la cuadrilla del Goierri. Con Ibon mantengo mucha relación. En alguna ocasión viene a desayunar a casa. Le encanta que le pongamos la comida tradicional árabe: pastas, cuscús, etc».

En el reciente cross de las Tres Playas, Kamel Ziani se metió tercero tras dar caza a su amigo Esparza y a otro atleta que fueron delante de él durante gran parte del trazado. «Me vi bien. He de admitir que me pongo muy rápido en forma. Lo que más ilusión me hizo es subir al podio con mi hijo pequeño. Él, a diferencia del mayor, no me ha visto recibiendo trofeos más que en fotos. Cuando llegué a casa me dije a mí mismo, ¿pero qué he hecho?, ¡qué vergüenza!, tenía que haber dejado el trofeo al primer corredor popular. Fue un impulso por ver a mi hijo tan contento subiendo y bajando acompañándome».

En los propósitos de Kamel no entra correr la Behobia. «Para eso hay que estar mentalizado y no lo estoy. Son muchos kilómetros, quizás otro año».

Kamel Ziani (Orio, 1972) nació en Alhucemas (Marruecos) pero con tan solo dos años se trasladó a Orio. Casado con Ouarda El Kattoumi de origen también marroquí, comparte dos niños Amin de 10 y Nizar de 7 años. Esperan una niña que nacerá el próximo mes de diciembre a la que llamarán Salma. «Nos conocimos en la playa, en la zona de Alhucemas hay una bahía muy parecida a la de Donostia. Estábamos sentados en el mismo banco y me pidió un sorbo de agua, relató Kamel. Empezamos a hablar y hasta hoy. Tenemos dos chicos y ahora nos viene la niña. Estamos muy ilusionados ya que era un deseo de hace mucho tiempo».

El oriotarra fue uno de los mejores maratonianos del atletismo estatal. En su momento tuvo la competencia de otros fieras del asfalto como Abel Antón, Chema Martínez, el alavés Martín Fiz o el azkoitiarra Diego García, todos ellos con marcas en maratón por debajo de las dos horas y diez minutos. Ziani estuvo a punto de bajar esta exigente barrera en 1997 en el maratón de Amsterdam. «En ese momento estaba para mucho más. Me faltaron referencias. Hice una carrera de menos a más. Llegué con muchas fuerzas aunque me tuve que conformar con 2h10:19. Así es este deporte».

En la actualidad Kamel disfruta plenamente de los planes que le propone su pareja, organizadora de eventos como el Festival de Danza Oriental de San Sebastián o el Campeonato de Gipuzkoa de hip hop. «Me lo paso bien acompañándole. No es que baile pero sí disfruto del ambiente».

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