CUENTOS DEL GABO: Indisoluble amistad

 

Muchas anécdotas y situaciones de alguna manera curiosas —como las que circundan la existencia de cualquier hombre— podrían escudriñarse en torno a la vida del “más grande colombiano de todos los tiempos”, al decir del presidente Juan Manuel Santos: Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura de 1982.

Sobre este tema realizaremos una serie de trabajos que comienzan con la estrecha amistad del Gabo con su coterránea y popular cantautora, productora discográfica y bailarina, Shakira.

Luego de realizarle una sonada entrevista (1999) a la popular figura del mundo del espectáculo, García Márquez se declaró su fan y afirmó que “tiene un sello personal” y “una sensualidad inocente” y “nadie puede cantar y bailar como ella lo hace”. Desde entonces, el célebre periodista, escritor, novelista, cuentista, guionista y editor nacido en la localidad colombiana de Aracataca, el 6 de marzo de 1927 y fallecido 87 años después en México, D. F., el 17 de abril de 2014, mantuvo una estrecha amistad con la estrella ganadora de dos Premios Grammy y diez Premios Grammy Latin, quien vino al mundo en Barranquilla, el 2 de febrero de 1977. Tal relación motivó ciertas controversias entre el complejo mundo de la intelectualidad.

Cuando se anunció que una de las más conocidas obras del gran amigo de Cuba y del líder de la Revolución, Fidel Castro, El amor en los tiempos del cólera, sería  llevada al cine, el Gabo solicitó que fuera Shakira quien interpretara algunos de los temas principales de la película. De tal manera, la voz de la simpática cantante  estuvo presente en esa producción con las canciones Hay Amores, Despedida (nominada al Globo de Oro en 2008) y Pienso en Ti.

Para muchos, una amistad tan sólida como la de Shakira y el escritor Gabriel García Márquez podría resultar producto de uno de los más fantasiosos cuentos del ganador del premio Nobel de Literatura y no un suceso de la vida real. Sin embargo, la realidad superó a la ficción y un gran cariño los unió.

Otras de las oportunidades significativas de esa cariñosa amistad se produjo en el año 2011, en ocasión de la visita que Shakira le hizo al extraordinario intelectual en su residencia en la capital mexicana, instante del que la artista dejó constancia a través de una foto que publicó en Twitter con el título de  Momentos inolvidables con Gabriel García Márquez en México.

Un gesto similar ya había hecho el autor de Cien años de soledad, cuando con motivo de la gira de la cantante, Fijación Oral Tour, en el año 2006, acudió a su camerino para felicitarla por sus éxitos, encuentro que se prolongó durante varios minutos y en el que conversaron sobre disímiles asuntos, particularmente relacionados con el rápido ascenso de la joven. Luego, al salir al escenario, ella afirmó que se había sentido “muy honrada de que haya estado por aquí. Es un gran amigo…”

Algunos medios de prensa igualmente se hicieron eco de la donación que el ídolo colombiano y su fundación Pies Descalzos hizo a la Institución Educativa Gabriel García Márquez, a la que ella bautizó con el nombre del escritor, donde entregó una nueva ludoteca e hizo la apertura de dos aulas más.

Cuando surgió su afecto hacia Shakira, Gabriel García Márquez publicó un extenso artículo en la revista Cambio, texto que devino uno de los retratos periodísticos más sólidos que se le hayan hecho a la también diseñadora de moda, empresaria y actriz de televisión. A través de una extraordinaria lírica, el Gabo describe a la entonces naciente estrella de Hispanoamérica: “su genio creativo —afirmó—, su voluntad de granito y una ciudad natal propensa a la invención artística, sólo podían ser los gérmenes de un tan raro destino. Sus primeros años parecen saltos de décadas. Sus cronistas aseguran que a la edad de diecisiete meses recitaba el abecedario, a los tres cantaba los números, a los cuatro bailó la danza del vientre sin maestro en una escuela de monjas de Barranquilla, donde un funcionario sibarítico de los años treinta quiso erigir un monumento consagrado al culto de Shirley Temple. A los siete años, Shakira había compuesto su primera canción. Entre los ocho y los diez escribió sus primeros versos, y sus primeras canciones con letra y música originales. Por la misma época firmó su primer contrato para entretener a los obreros en las minas de carbón de El Cerrejón, en la alta Guajira”.

Procedente de una familia de ascendencia árabe,  “tutelada por los ángeles de las artes y las letras”, García Márquez expresó que la “precocidad descomunal” de la cantante se remonta a sus años de “bachillerato cuando una empresa disquera le grabó su primer disco.

“Con su rostro de niña perfecta y su engañosa fragilidad, tuvo siempre la certeza absoluta de que iba a ser un personaje público de resonancia mundial. No sabía en qué arte o en qué parte, pero no tenía una sombra de duda, como si estuviera condenada al fatalismo de una profecía.

“Hoy el sueño está más que cumplido. La música de Shakira tiene una impronta personal que no se parece a la de nadie, y nadie la canta ni la baila como ella a ninguna edad con una sensualidad inocente que parece inventada por ella…

Entre frases y párrafos dichos por la cantante en respuesta a las preguntas, el periodista hace sus propias anotaciones, claras, cargadas de poesía y seguridad hacia el futuro de la joven: “…en Shakira es cierto: si no canta no vive. Lo único que le devuelve la paz del espíritu es la soledad en medio de las muchedumbres. Una vez en el escenario no tiene el temor escénico, sino todo lo contrario: el terror de no estar allí. (…)  Es uno de esos pocos espacios donde tiene la oportunidad real de mostrar lo que es, lo que ha sido, y lo único que será sin duda hasta la muerte. Es el caso ejemplar de una fuerza telúrica al servicio de una magia sutil. La mayoría de los cantantes se hace poner las luces de frente para no enfrentarse al fantasma de las muchedumbres. Shakira escogió lo contrario. Ha instruido a sus técnicos para que no instalen las luces fuertes contra su cara, sino que las vuelvan hacia el público, para que ella pueda verlo y vivirlo mientras canta”.

Al producirse el triste fallecimiento de Gabriel José de la Concordia García Márquez  —nombre completo el singular maestro del realismo mágico—, el mundo entero lloró su partida. Shakira, entonces ponderó su vida como “un regalo único e irrepetible, y como el más original de los relatos”. En Twitter y en Instagram puso una foto de ella abrazada al genio de la literatura universal e hizo pública la siguiente sentencia:

“Querido Gabo, alguna vez dijiste que la vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Tu vida querido Gabo la recordaremos como un regalo único e irrepetible, y como el más original de los relatos. ¡Es difícil despedirse de ti, puesto que nos has dado tanto! Te quedarás para siempre conmigo y con todos los que te quisimos y admiramos…”, aseveró Shakira.

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