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Esencia árabe

Amber Escobar tiene nueve años bailando danza árabe. Es maestra de Layali.

Una de las danzas más antiguas es la árabe. Proveniente del Oriente Medio, este baile ha llegado a diferentes países. El Salvador no es la excepción. En el país existen compañías de danza que se dedican a este arte, una de ellas es Layali, que tiene más de ocho años de trabajo.

“Todo empezó con la idea de hacer una compañía más profesional de danza árabe”, explicó Marcela Escobar, maestra y una de las fundadoras de la compañía junto a su hermana, Amber Escobar. Su apuesta es llevar esta danza a escenarios con concepto artístico. “Permite hacer espectáculos completos”, agrega Marcela.

Para ella, identificar este baile como “la danza del vientre” es simplificarlo. “Así le dicen, es el término occidental, por ser lo primero que se ve. Pero es más que el vientre. Es brazos, alargarlos; colocación de pelvis, espalda. Las caderas, hombros, rostro”, explicó. Para Amber, la esencia de esta danza “es la expresión de la femineidad y el bagaje histórico que encierra, así como también un carácter espiritual, artístico y técnico”.

Es increíble, aseguran. Esto por la cantidad de movimientos que existe: hay círculos, ondulaciones y vibraciones. “Para mí un bailarín es un atleta y se tiene que notar que está en buena condición, que puede seguir las exigencias de la danza y que puede trabajar la técnica como debe ser”, expresó Marcela.

Pero aunque, según su experiencia, hay más aceptación para la danza árabe, aún hay retos que deben enfrentar. “El reto es trabajar de forma independiente en un país con muchos desafíos en cuanto al desarrollo cultural”, apuntó Amber. Pero también la cultura les presenta obstáculos. “Es difícil quitarle el estigma a la danza árabe y demostrar que es una danza como el ballet”, dijo Marcela.

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