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Amigo ratón del queso, y se lo come

Al rato, el portal estaba lleno, algunas bailaban un baile inventado y mostraban sus atributos casi que a viva piel.

No lleves ese reloj que te ganaste en la fiesta de Navidad del año pasado, después se te pierde y es de las pocas cosas finas que tienes, le dijo Rosalin a su esposo Rogelio, quien se negó a quitárselo argumentando que sin él la ropa le quedaba fea.

Fueron los primeros en llegar a la fiesta de aniversario de sus inseparables vecinos, el anfitrión Alexis y su esposa Reina los recibieron con un par de cervezas.

Al rato, el portal estaba lleno, algunas bailaban un baile inventado y mostraban sus atributos casi que a viva piel.

Alexis, de hígado débil, se durmió antes del brindis, su mujer pidió ayuda para llevarlo a acostar. Varios salieron dispuestos a colaborar, pero el hermano de ella, ‘Jhony’, exigió ser él quien acostara a su cuñado.

‘Llévalo a la parte de atrás y acuéstalo en el sofá de ‘Barrabás’, recuerda que él, cuando está borracho, se orina en la cama’. ‘Jhony’ cumplió enseguida la orden, avisó que se quedaría afuera a cuidarlo, cerró de un portazo y nadie volvió a verlo en la fiesta.

‘Para que no lo moleste la bulla’, dijo antes de encerrarse con él. La rumba siguió su curso y poco después Rosalin empezó a hacer gracias de borracha e intentó bailar la danza del vientre. No pudo y cayó sobre la mesa de los regalos, allí se quedó dormida.

‘Hay que llevarla a la casa’, dijo Reina. Varios se ofrecieron a llevarla, pero Rogelio, que sí sabía tomar, se opuso. Con ella en brazos salió sin reparar en que muchos tenían la vista fija y se deleitaban con la prenda negra que cargaba, fue Reina la que corrió a taparla.

‘No puedo permitir que estén recabuchando a mi amiga del alma’, dijo. No tardó Rogelio en regresar y empezó a doblarles la ración de guaro a los invitados. Muchos, agobiados por el licor y el calor del baile, cogieron rumbo en busca de un sitio donde darle al cuerpo lo que les pedía a gritos.

Al borrachito de todas las fiestas, que no quería irse ni dejar de bailar solo, le dio un ‘combinado’ que lo puso a vomitar y luego lo durmió en un santiamén. Eran las dos cuando los vecinos se percataron de que estaban casi que solos en la sala.

No hubo blablablá, Rogelio aprovechó que Reina le pidió que la ayudara a aflojarse el sostén porque le apretaba mucho.

El hombre aflojó y les dio un sobijo para aliviarlos, empezó por ahí y luego pasó a otros puntos hasta caer en un sexo bestial mientras recorrían la sala entera.

El sofá les pareció un estorbo y lo apartaron buscando piso donde pudieran hacer algunas acrobacias no practicadas jamás.

Amanecía ya cuando Rogelio llegó a su casa y se acostó calladito junto a Rosalin, quien despertó al mediodía y corrió a ayudar a Reina a limpiar la casa.

Solo hizo mover el sofá para meter la escoba cuando halló el reloj de Rogelio. El hallazgo le provocó un vacío estomacal, pero lo guardó callada. Pensó que a lo mejor se le había caído. Siguió barriendo.

El mundo se le vino encima cuando debajo del otro sillón encontró el calzoncillo anaranjado de su marido. Con la prenda en la mano increpó a su amiga Reina y luego a Rogelio. Ninguno pudo dar una explicación.

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Flojillo: ‘Recuerda que él, cuando está borracho, se orina en la cama’

Seductor: ‘Les dio un sobijo para aliviarlos, empezó por ahí y luego pasó a otros puntos’

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