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Safari por el desierto de Sharjah

Más allá de los rascacielos de Dubai y sus excesos, se esconde una experiencia imperdible: aventurarse en el corazón del desierto de Sharjah y vivir como lo hacían los antiguos beduinos, claro que con todas los comodidades de un sultán.

Después de disfrutar una mañana en la playa privada de alguno de los hoteles palaciegos ubicados en el archipiélago The Palm o en la zona de Jumeirah Beach una caravana de camionetas 4×4 relucientes se encarga de buscar a los aventureros. La travesía comienza no bien se atraviesan las autopistas relucientes de la ciudad y la inmensidad del desierto se apropia de la escena.

En medio de este océano de arena, las camionetas intrépidas se internan entre dunas y más dunas. Las ruedas se deslizan, derrapan y justo cuando están a punto de vararse el ruido atronador de los motores anuncia que sigue la marcha en picada descendente hasta la siguiente loma. Los conductores tienen algo temerario que llena de adrenalina la cabina, el cinturón de seguridad y las barras de hierro laterales no alcanzan cuando todo es un zigzag de valles y cumbres, el ritmo del corazón se acelera y el paseo se convierte en una montaña rusa natural.

Vértigo. Emoción. Intensidad. Son algunas de las sensaciones que atraviesan la mente mientras el cuerpo experimenta la velocidad de las subidas y las bajadas. Cuando se piensa que el desierto no tiene fin, de esa nada de arena surge un oasis. Palmeras, telas ondulantes, refrescos y almohadones en ronda anuncian que está por comenzar la cacería de halcones. Un entrenador experto tiene en su hombro al primer ave rapaz, como si fuera un gato o un perro, le acaricia la cabeza y el animal asiente complacido. Pero esto es solo para distraer; en cuanto el halcón inicia la cacería la vista apenas puede seguir su derrotero. De vuelo preciso y mirada aguda, estas aves despliegan una danza aérea sincronizada hasta atrapar su presa. Hay aplausos, fotos y más cacerías antes de retomar la marcha.

El recorrido vertiginoso atraviesa otra porción de arena y la troupe de camionetas se detiene. Todos descienden en el lugar exacto donde la vista se pierde en un paisaje anaranjado de curvas. Justo ahí los contornos del desierto cambian su dibujo con las luces y las sombras del atardecer. La puesta de sol en la inmensidad de las dunas y el cielo quita el aliento y llena los sentidos de quietud y admiración.

Con esta sensación empieza la noche en un campamento de beduinos. Música tradicional árabe y tiendas de pelo de cabra reciben a los visitantes que pueden sentarse sobre alfombras y almohadones de exquisitos diseños o recorrer las tiendas que recrean un típico mercado antiguo. Los más osados pueden trepar a las jorobas de los camellos y recorrer el lugar. Saborear una típica barbacoa árabe de diferentes tipos de carne o alguna de las delicias de la comida tradicional, llevarse un dibujo de henna tatuado desde los dedos de la mano hasta el codo o fumar de un narguile son algunas de las alternativas de esta velada encantadora.

Cada detalle exhibe un delicado equilibrio, como el pan. En un horno de ladrillo y barro atendido por hombres de túnica blanca se cocina el típico pan plano, sin miga. Se adhiere a las paredes del horno crudo y recién se saca cuando está apenas crujiente, para convertirse en el complemento ideal de la cena.

Mientras a lo lejos las dunas se confunden con inmensos paños de tela agitándose al viento, el tintineo de los caderines de las odaliscas anuncia la danza del vientre. Trajes traslúcidos de colores vibrantes dejan ver el cuerpo de estas mujeres que hechizan las pupilas en una música tan sensual como misteriosa. Los ojos siguen el movimiento ondulante de los brazos y las piernas hasta que el sonido se detiene, todo se oscurece y el campamento se cubre con el silencio del desierto.

Cinco minutos sin luces, sin música ni ruido permiten que las estrellas tomen la escena para generar una emoción tan profunda como primitiva: la del hombre frente a la inmensidad de la naturaleza. Cinco minutos alcanzan para detener el tiempo y hacer vibrar esa cuerda que nos conecta con lo ancestral.

Más información en Arabian Adventures: www.arabian-adventures.com y en Dubai Tours: www.seedubaitours.com/tienda/safari-desierto-4×4/

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