Película “La Bailarina”

la bailarina pelicula, leena qadi,Estreno 4 de Noviembre

“La bailarina” centra su historia en torno al éxito y posterior declive de Loïe Fulle. La joven que llegó a convertirse en un icono de la Belle Époque y en bailarina del teatro de la Ópera de París no dejó nunca de perfeccionar su danza, a pesar de sufrir dolores de espalda y de tener los ojos dañados por las luces del teatro. Sin embargo, todo su esfuerzo se verá amenazado con la llegada de Isadora Duncan, una joven prodigiosa sedienta de éxito que se convertirá en su mayor rival. 

SINOPSIS

Loie Fuller nació en el gran oeste americano. Nada hacía sospechar que esta chica de campo llegaría a convertirse en estrella de los cabarets de la Belle Époque y mucho menos que llegaría a bailar en la Opera de París. Oculta bajo metros de seda, alargando sus brazos con bastones, Loie reinventa su cuerpo en el escenario deleitando al público cada noche. Pese a que el esfuerzo físico le castiga la espalda, incluso cuando los focos luminosos le queman los ojos, no cesará en su empeño de seguir mejorando. Pero su encuentro con Isadora Duncan, joven promesa ansiosa por triunfar, precipitará la caída de este nuevo icono de principios del siglo 20.

ENTREVISTA CON STÉPHANIE DI GIUSTO

Háblanos del origen de la película.

Todo comenzó con una fotografía en blanco y negro de una bailarina, levitando sobre el suelo, con una leyenda en la parte inferior que decía: “Loïe Fuller: el icono de la Belle Époque.” Yo quería saber quién era esa mujer tras el vestido de seda, y su historia me fascinó. Me gustaba la idea de que fuera conocida en la clandestinidad; su lado precursor. Con su “Danse Serpentine” Loïe Fuller revolucionó literalmente las artes escénicas a finales del siglo XIX. Sin embargo, casi nadie la recuerda.

¿Por qué de repente has tenido el deseo de lanzarte a la aventura de un primer largometraje?

El cine me ha fascinado desde siempre, pero me parecía imposible alcanzar el nivel de los directores que admiraba. Mi “encuentro” con Loïe, de alguna manera, me quito las inhibiciones. La lucha de esta americana, hija de agricultores, para emerger como artista me dio el valor.

¿Qué es lo que más te llegó de su historia?

No tenía el canon de belleza de su época. Su físico era ingrato, tenía la fuerza y el poder de una chica de campo, pero se sentía atrapada en su cuerpo. Aun así, instintivamente, ella se inventa una escenografía y recorrerá el mundo gracias a ella. La belleza natural que le falta, la crea a través de su espectáculo y por lo tanto se libera a través del arte. Ella reinventa su cuerpo en el escenario. Es un concepto que me interesa enormemente. Hay personas que encuentran las palabras para comunicarse, ella encontró su manera y persiguió sus sueños. Es también la emoción de esta pelea lo que quería captar. Es una extraña mezcla de fuerza, voluntad y fragilidad.

loie fuller leena qadiAl principio de la película, la muestras declamando textos clásicos en la naturaleza, dibujando…

Era una artista antes de ser actriz. El arte es, para ella, una manera de escapar. LoÏe no se quiere, pero ama la belleza que hay a su alrededor y acaba volviéndose actriz por esa pasión por los textos. No hay en ella ninguna necesidad exhibicionista.

Ironías del destino, su primer papel fue mudo.

Y a partir de ahí, ella optó por guardar silencio al actuar. Se expresa por este movimiento que crea con su baile. Se deja llevar por su fe en la belleza y la singularidad. Su pasión ya no conoce ninguna restricción; es una proyección que la llevará a la Ópera de París. Es increíble que LoÏe Fuller consiguiera llegar hasta allí, eso nos muestra lo abierta que la creación era en aquella época.

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La bailarina Leena Qadi rindiendo homenaje a Loie Fuller (2009)

La danza que desarrolla utiliza un número infinito de disciplinas científicas: la matemática, mecánicas escénicas, incluso productos químicos…

Su propio vestido, que requiere 350 metros de seda, ya es un gran reto. Desde el estreno de su “Danse Serpentine” en los Estados Unidos, con su pobre vestido de algodón, Loïe es consciente de que necesita encontrar maneras de aligerar el peso y darle impulso, y sabe que los efectos de iluminación simples no son suficientes.

Loïe Fuller se nutría de todas las obras que veía y de todas las personas que conoció: Edison, Flammarion el astrónomo… Estudió iluminación, dominaba perfectamente todos los dispositivos del escenario – de ahí el requisito de contratar a 25 técnicos – incluso inventó las sales fosforescentes que aplicaba en su vestuario en su propio laboratorio químico. Estaba realmente en la vanguardia de la abstracción y los espectáculos multimedia. Cuando se presenta en el Folies Bergère, casi se ha convertido en la jefa de una empresa entera.

Apenas había terminado de diseñar su sistema y ya lo había patentado…

Aquí es donde también entra la visión de futuro: cuando descubre que los derechos de autor no cubren estos ámbitos en América, su primer instinto es ir a Francia, donde ella piensa que reconocerán su arte y lo protegerán. Se las arregló para crear diez patentes a su nombre.

París y el mundo reconocen su talento, pero es sustituida por Isadora Duncan.

Isadora encarna todo lo que no pudo ser: la juventud, la genialidad y la gracia. Ella es la bailarina. Le sale de forma natural lo que Loïe debe entrenar durante horas y usando un millar de trucos. Esto me interesó, ya que todos nos enfrentamos a nuestros límites.

¿Cómo abordó la escritura de la película?

Al principio lo trabajé como un documental, mediante la lectura de un montón de libros sobre el tema y conocer a mucha gente, incluyendo a Jody Sperling, la bailarina que actualmente mejor realiza el baile de Loïe Fuller y cuya ayuda fue crucial. Yo quería estar más cerca de mi heroína; filmar su cuerpo, tratando de lograr la energía descomunal que sus movimientos requerían, su fe; intentar mostrar una historia diferente que fuera más allá de las palabras. Este fue un trabajo enorme que me llevó tres años. Cada movimiento está escrito. Sarah Thibau me ayudó a finalizar un primer borrador, a continuación, Thomas Bidegain vino a apoyarme: ayudó a acentuar el aspecto puro de escenario, para infundirle energía.

¿Te has tomado libertades con los personajes?

Sí. Me sentía íntimamente conectado con el personaje principal, no era cuestión de escribir una película biográfica. Mi primera traición fue inventarme un padre francés. Sabiendo desde el principio que quería a Soko para interpretar a Loïe, me pareció ridículo que forzara un acento americano. Así que cree un padre Fortyniner, uno de los pioneros franceses que llegaron a Nevada buscando oro. También me gustaba la idea de que Loïe debiera escapar de algo violento al salir de los Estados Unidos: Todo el tema de la madre fue recreado mucho más conflictivamentel de lo que realmente era. Y también me tomé la libertad de inventar el personaje de Louis Dorsay, a quien interpreta Gaspard Ulliel. Necesitaba una presencia masculina en esta película poblada de mujeres. Loïe Fuller era homosexual y era importante para mí no hacer de ello el tema de la película. Louis Dorsay es el hombre sacrificado de la película.

 

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